• 003
  • 002
  • 001

Compartir tanto recibido

“ No es por la manera en que un hombre habla de Dios, sino por la manera en que habla de las cosas terrenales, como mejor se puede discernir si su alma ha pasado por el fuego del amor de Dios. Ahí ningún disimulo es posible...”
(Simone Weil)

Compartir lo que se vive, lo recibido, sin más, porque no me pertenece, es el único motivo que me ha llevado a aceptar escribir estas líneas. Hoy me toca a mí, otro día puedes ser tú, cristiano y cristiana en camino, como yo, que has bebido de la reflexión teológica de otros y otras, y no tienes palabras para expresar cuánto les debes....

Tengo 33 años y me siento en la plenitud de la vida, agradecida, profundamente agradecida ¡he recibido tanto! Cuando releo mi vida tengo la sensación de haber vivido mucho, con intensidad, con pasión, quizá no sé vivir de otra forma. Me han amado mucho y he amado mucho. Me he gastado a veces hasta el riesgo de romperme y he experimentado, ¡cómo no!, mi impotencia, mi propia pequeñez, y pecado.

Vivo desde hace 16 años en la Comunidad Villa Teresita, junto a mujeres que han sufrido situaciones de pobreza y exclusión: prostitución, malos tratos, cárcel, droga,... Compartiendo, en comunidad, casa, pan, luchas y vida con ellas. Saliendo a los barrios de prostitución, parques, calles, cárcel, hospitales... para entretejer relaciones de amistad y liberación. Ése ha sido mi lugar, el que me ha ido configurando como creyente y mujer.

Inmaculada Soler Giménez