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“Te doy gracias porque has revelado estas cosas a los pequeños “(Mt 10,21)

He saboreado y palpado el Evangelio en la vida (“lo que existía en el principio, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplaron y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de Vida” 1Jn 1,1). Soy testigo. He visto viudas que entregaban su óbolo, todo lo que tenían para pasar el mes sólo por compartir, por echar una mano, porque “somos familia”. Mujeres que llevaban años postradas y encorvadas, que pedían a las puertas de las iglesias o de El Corte Inglés y que se han puesto de pie (caminar con ellas por las calles era estar dispuesta a ser parada continuamente y escuchar con alegría de labios de otros “no eras tú la que pedía en la puerta...” y reconocer el milagro). Gerasenos que gritaban y se autolesionaban, que habitaban en los cementerios, en los lugares de muerte, enganchados a la droga y que ahora caminan por las calles vestidos y con palabra, disfrutando de la vida y del brazo de su novia. Madres de toxicómanos solas al pie de la cruz, de la cama de sus hijos rotos, cuando ellas mismas no se sostenían por el dolor y cansancio de la vida. Detrás de cada uno hay nombres, rostros: Japo, Mª Carmen, Carlos (Jose Antonio), Toñi, Joy, Fran, Pesi.... Samaritanos y samaritanas que practican la misericordia anónima, con los vecinos de su portal o su calle allí donde los sacerdotes y levitas pasan de largo. Inmigrante sin papeles que son acogidos, desnudos que son vestidos, presos que son visitados, enfermos y ancianos que son cuidados. (Mt 25)

Las prostitutas nos precederán

Comentando estas Palabras de Jesús con una amiga prostituta, me decía: "La prostituta sufre y aguanta mucho, por eso Jesús estuvo cerca... Siempre he hecho lo que no he querido hacer, he vivido donde no hubiese querido vivir... al final acabas creyendo que no vales, que no hay salida, que tu vida no importa para nadie... Tengo siempre presente al Señor, antes de salir "a buscarse la vida" y después al llegar, Él es el único que me puede comprender y perdonar, el que me da fuerzas y coraje para seguir adelante".

Hoy siguen siendo provocadoras las Palabras del Evangelio. No son letra muerta, son Buena Noticia. La experiencia y vida a lo largo de 60 años de hacer camino junto a ellas y abrir cauces de liberación en Villa Teresita, compartiendo techo, mesa, sufrimiento, luchas y alegrías, así nos lo demuestran. Ellas nos precederán en el Reino..., si no ¡Qué le pregunten a Ana! Que con 35 años, pasa horas y horas en la calle con la cara maquillada y la mirada triste, con historias acumuladas de maltratos, abusos... y personas que le recuerdan a diario que no sirve para nada. ¡Qué le pregunten qué le ilusiona! ¡Si es fácil su vida! Que se lo digan a Tessy, que con 21 años cruzó el estrecho soñando una vida mejor, que llegó sin papeles, sin conocer la lengua, con una deuda pendiente con la mafia y un "trabajo" en el club, que ya no aguanta más. ¡Qué le pregunten si esta era la tierra prometida que soñaba ¡ Que se lo digan a Viqui que lleva enganchada desde los 15 años, que ahora con 26 no tiene ganas de vivir, que ha estado 5 años en la cárcel y aún tiene causas pendientes... ¡Qué le pregunten como ve su futuro! ¿Qué espera en la vida?

Ellas van por delante... y esto es motivo de alegría para los que soñamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en que habite la justicia, para los empobrecidos, los sufridos, los que lloran, los oprimidos, los pequeños, (Mt 5, 1- 12; Mt 11, 25-27, 1Co,1, 27-29). Y a la vez, es denuncia a los que se creen puros, perfectos, los que creen tener "las llaves de entrada en el Reino"; denuncia a una sociedad que trafica con su sufrimiento, con sus necesidades económicas, con su sueño de felicidad, que ampara la vejación y esclavitud, que comercia con su cuerpo y trafica con su persona.