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Mujeres que se ponen de pie

mujeres-que-se-ponen-en-pieA lo largo de estos años hemos visto a muchas mujeres salir de su postración y ponerse de pie, recuperar su dignidad y derechos (somos testigos de su fortaleza, su capacidad para empezar de nuevo, de sus procesos de crecimiento):

Era una tarde de Pascua cuando María tocó a nuestra puerta. Venía con muchas heridas, psicológicas por todo lo que había sufrido y físicas por la paliza que le habían dado el día anterior. Estaba sedienta de paz, de tranquilidad, de encontrar un lugar en el que pudiese encontrar el calor y el cariño de una familia. María nos dijo: “me he pasado toda la noche rezándole a Dios, le decía que por favor me sacase de la calle, y Él me ha escuchado porque me ha traído hasta aquí, a vuestra casa. Sabía que no me iba a abandonar porque Él siempre me escucha”. Dios una vez más, estuvo atento al grito de una de sus pequeñas, bien lo decía el salmista: “Si el afligido invoca al Señor, Él siempre lo escucha”. Esa misma tarde, para nosotras la Pascua se hizo vida en María.

Jenifer salió de Nigeria hace 3 años con un sueño, poder trabajar para enviarle dinero a su familia que era muy pobre. Ella es la mayor de 5 hermanos. Al llegar aquí su sueño se frustró, otros se han encargado de robárselo. El primer día que la vimos, su mirada era muy triste, y lloraba porque no quería estar ahí en la calle. Cuando nos despedimos de ella, nos dijo: “Por favor rezad a Dios por mí para que cuide de su niña”. De esto han pasado ya 3 años y Jenifer continúa en la calle manteniendo la esperanza de que pronto pueda pagar la deuda a las personas que están traficando con ella, pero en medio del dolor y las dificultades, vive con una gran certeza: que Jesús está con ella, que la anima a seguir caminando día a día, la cuida y protege, porque nuestro Dios, la guarda como a la niña de sus ojos.

La sed de los pequeños también se transforma en sed saciada como la de Luz Marina, que siempre ha tenido una alegría especial. Ante tantas dificultades, siendo padre y madre a la vez de sus 3 hijos, sin papeles, con algún trabajo que le permite vivir de forma ajustada, ha mantenido en todo momento la esperanza y la confianza en Dios. “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres” (Fil 4,4), estas palabras de San Pablo a los Filipenses, han calado profundamente en el corazón de Luz Marina, y ella las hecho realidad en su vida y en la de sus hijos, manteniendo en todo momento esa alegría que nada ni nadie puede arrebatar.