Espiritualidad

“Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños”

1. Desde el corazón del Evangelio

Isabel Garbayo, nuestra fundadora siempre nos decía: «¡Qué vuestra vida sea un evangelio vivido!»

Nuestra espiritualidad es encarnada, somos llamadas a abrazar la vida de Cristo e intentar hacer vida el Evangelio cada día: 

Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra. (lc 1, 26-56)

De la mano de María, aprendemos a responder con docilidad y confianza, ¡hágase!, haciendo Su Voluntad. Junto a ella nos ponemos en camino cada día para servir y al terminar el día unimos nuestras voces a la suya para cantar el Magnificat, al Dios que hace obras grandes en los pequeños y humildes.

Nuestra madre nos enseña a creer, esperar y amar, a vivir atentas a la vida y a los hermanos, buscando agradar a Dios en todo.

Villa Teresita - Orando juntas

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Noticia (Lc. 4, 18-19)

Desde la oración comunitaria de la mañana somos ungidas por el Espiritu y renovadas en Su Amor para anunciar la alegría y la esperanza del Evangelio entre los pobres, para abrir cauces de liberación en medio de ellos, ayudándoles a salir de la esclavitud y opresión, especialmente junto a las mujeres víctimas de explotación y trata. 

Yo soy el Buen pastor, el buen Pastor da la vida por sus ovejas (Jn.10,11)

Como Jesús Buen Pastor, enviadas por El, salimos al encuentro en las calles, prisiones, hospitales, barrios marginales, contextos de prostitución… allí donde está la humanidad herida y abandonada, para que puedan experimentar que un Amor les busca.

Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños a mí me lo hicisteis (Mt25, 31-46)

Durante todo el día hemos estado en contacto directo con el cuerpo de Jesús. Llamadas a tocar y abrazar con ternura el cuerpo herido y sufriente de Cristo, allí donde están nuestras hermanas más olvidadas y desfavorecidas, en las que Él está y nos espera. 

Con Jesús nos adentramos en Su misión redentora, allí donde la vida está amenazada atrapada en redes de muerte. Unidas a Su cruz, cargamos con el peso del dolor, la injusticia, dejando que Su Vida y Su Amor siempre más fuerte nos transformen en cauces de Su Resurrección. 

2. De la mano de los más pequeños

Se llaman Esther, Joy, Rose, Pepe, Felicia, Gabriela, Ana, María, etc, y de su mano nos adentramos en el corazón de Dios, en Su Reino que se  revela a los humildes. 

Saber que me esperabais cada tarde, me daba fuerza para no beber y volver a vivir ” Pepe

Pepe es español, por circunstancias de la vida acabó viviendo en la calle, alcoholizado. Empezó a venir a “las meriendas” un espacio de encuentro, de calor y café que tenemos en nuestro centro social  y al saber que los viernes por la tarde teníamos un espacio de oración, quiso participar. Se iba sintiendo querido, reconocido, importante para alguien y empezó a dejar de beber, aun durmiendo en la calle, poco a poco recobró las fuerzas para salir del “hoyo” en el que se encontraba. Hoy está bien, tiene “su techito”, está contento y trabajando.

«Llegué a preguntar a Dios si estaba, cuando no podía más…y estos días me ha respondido, ¡Siempre estoy contigo! Ahora lo sé, él siempre ha estado conmigo, El me cuida. Quiero chillar y gritar de alegría, ¡vamos a tener vacaciones! un sueño hecho realidad para mi familia, estamos muy felices y contentos.» Rose

Rose es una mujer de Nigeria que ha vivido mucho sufrimiento desde pequeña, sus padres murieron y la crio una madrasta que no la quería. Emigró a España y fue víctima de trata. Después consiguió escaparse y con mucho esfuerzo ha creado una familia. Desde hace años todo es difícil, tener papeles, tener trabajo, comida en la nevera, pagar las facturas de agua y luz… siempre al límite, siempre al día y siempre con una sonrisa en la cara y su fe puesta en Dios. El Señor le renueva las fuerzas. Este año su marido ha desarrollado una enfermedad mental, y las tensiones y el agotamiento han llegado al extremo. En medio de todo, Rose experimenta las señales de Su Presencia. Este año por primera vez, después de 12 años juntos van a tener tres días de vacaciones.

3. Por el camino del amor y la confianza

De la mano de Santa Teresita del niño Jesús y de tantos pequeños somos llevadas a vivir el Evangelio con sencillez por el camino del amor y  la infancia espiritual.

Su caminito nos invita a vivir con alegría el hoy, sabiéndonos pequeñas y humildes en brazos de Dios, confiando en El, hasta la audacia.

Nos conduce a lo esencial: vivir de Amor, vivir amando. Sólo el amor y nada más que el amor. 

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